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Ilya Espino de Marotta, la única latina jurado de un premio de ingeniería de la Reina Isabel

Por: Roxana Muñoz Publicado originalmente en la revista Ellas El sensor que hace posible las cámaras en los teléfonos celulares […]

Por: Roxana Muñoz

Publicado originalmente en la revista Ellas

El sensor que hace posible las cámaras en los teléfonos celulares y en otros aparatos; el sistema de posicionamiento digital GPS y la iluminación led son frutos de la ingeniería que han sido premiados desde 2013 en los Queen Elizabeth Prize (Premio Reina Isabel), los más importantes de la ingeniería y que son entregados en el Palacio de Buckingham en Londres.

Desde 2017 la panameña Ilya Espino de Marotta, subadministradora del Canal de Panamá y vicepresidenta de operaciones, forma parte del jurado. Solo ella y el brasileño Carlos Henrique de Brito proceden de Latinoamérica.

Ingenieros, premios Reina Isabel

El Queen Elizabeth Prize también conocido como QEPrize rinde honor al aporte de la ingeniería al mundo. Suele entregarse a ingenieros que han contribuido, investigado juntos o por separado, a proyectos que forman parte del día a día de las personas. Como es el caso de internet (premio 2013) o el Imán de neodimio-hierro-boro (2022) que pocos podrían identificar por su nombre, pero que ha facilitado la fabricación a gran escala de juguetes, motores y equipos de sonido.

La ingeniera Ilya de Marotta estuvo a principios de este año participando en la deliberación, ella respondió a revista Ellas un cuestionario sobre su participación en estos galardones y lo que significan para la ingeniería y para otras mujeres.

¿Cómo y cuándo empezó su participación en los QEPrize?

En 2016, el Royal Commission 1851 me invitó a un panel con dos ingenieros: Bill Baker (diseñador del Burj Khalifa) y Michel Virlogeux (hizo el diseño conceptual preliminar del cuarto puente sobre el Canal) para hablar de los proyectos que habíamos liderado.

En esa intervención conocí a los directivos del QEPrize. En 2017, me invitan a formar parte de sus jueces.

Estos premios han reconocido avances como los sensores que permiten las cámaras en los teléfonos celulares o la tecnología GPS. Entre tantos avances espectaculares que vemos cada día, ¿qué se toma en cuenta para elegir al ganador?

Para que un proyecto sea ganador, debe tener tres características: ser una innovación de la ingeniería que haya beneficiado a la humanidad, que los inventores estén vivos y que inspire a la gente joven a querer estudiar ingeniería.

El proceso dura más o menos un año. Luego de varias reuniones virtuales, los jueces hacen su propia investigación sobre los finalistas y su sustentación de los nominados que quedan en una lista corta. Finalmente se hace una reunión presencial en Londres donde se decide quién es el ganador. En el mes de febrero se anuncia el ganador y posteriormente se entrega el premio en el Palacio de Buckingham.

Estos premios pretenden inspirar a más jóvenes a estudiar ingeniería, ¿cómo cree que estos premios pueden también inspirar particularmente a las jóvenes?

Se organizan eventos presenciales para que la gente pueda interactuar y escuchar a los galardonados en vivo.

Es muy impactante hablar con quien inventó el GPS, por ejemplo. Son personas que te cuentan todo el empeño que le han puesto a su proyecto, muchos han invertido hasta 20 años y descubres que no se trata de una sola persona, sino de un trabajo en equipo.

Te muestran cómo la ingeniería soluciona problemas del día a día. Que con el ingenio y la creatividad la ingeniería contribuye al bienestar de nuestro planeta y una mejor calidad de vida para las personas.

Para usted, ¿qué ha significado ser jurado de estos premios? Nos puede compartir alguna reflexión o experiencia que le ha dejado formar parte de este selecto jurado y evaluar tantos maravillosos proyectos que han cambiado el mundo. Se aprende a no dar nada por sentado.

Uno descubre la aplicación de pequeños descubrimientos en cosas más grandes. Por ejemplo, un año ganó el imán permanente de neodimio (Nd-Fe-B). Imanes potenciados por estar hechos con materiales más accesibles. Este imán reemplazó los imanes de los escasos y costosos cobalto y samario. Con este imán ahora de hierro y neodimio, materiales mucho más abundantes y baratos, fue el primer paso para ofrecer un imán de un alto rendimiento a un mercado masivo.

Algo tan chiquito, que normalmente vemos en adornitos para la refrigeradora, está en motores eléctricos, turbinas de viento, computadoras, escáneres de resonancia magnética, neveras, aires acondicionados, lavadoras, aspiradoras, maquinaria pesada, trenes de alta velocidad, ascensores, robótica entre otros.

No se trata de premiar solo un descubrimiento en sí, sino destacar algo que ya existe y que se mejora para que sea verdaderamente accesible. Algunos inventos son buenos, pero son tan costosos que no se pueden llevar al mercado. Ves cómo es de diverso el universo de la ingeniería. Casi todos los proyectos ganadores han sido posibles gracias al trabajo de vario ingenieros, a veces sin saberlo, y en diferentes lugares del mundo.

¿Nos puede comentar sobre la importancia del trabajo en equipo en los proyectos de ingeniería?

La belleza de esto es que ves cómo cada persona dentro de los equipos contribuye en algo diferente. Ves que algo se analizó por 20 años en distintos laboratorios, proyectos que se desarrollaron en varios países.

¿Cómo es la participación de las mujeres?

Hemos visto algunas nominaciones de mujeres, dos o tres. No son la mayoría, porque las mujeres han entrado al campo de la ingeniería mucho más tarde que los hombres. Somos pocas, pero estamos presentes. Somos cuatro mujeres jueces.

¿Qué veremos en el futuro?

El cambio climático va a provocar cosas nuevas. En el campo de la medicina hay varias oportunidades para hacerla más accesible. Veremos también descubrimientos en la parte energética. Antes, el premio era cada dos años, y ahora es anual, para darle más visibilidad a más proyectos y poder incentivar más a la juventud. Algo muy bonito es que en el Museo de Ciencias de Londres están preparando una nueva ala dedicada al premio, entiendo que se inaugurará este verano.

¿Qué trae usted a la conversación como latinoamericana?

Más que como latinoamericana, creo que aporto el hecho de venir de la industria y no de la academia; eso me complementa con mis colegas jueces. Queremos que sea un premio internacional porque la razón más importante es motivar a la juventud, así que, aunque esté basado en Londres, queremos incentivar el estudio y aplicación de la ingeniería a nivel internacional.

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