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Livio Tornabene, de Gatún a Marte

Artículo originalmente publicado en el Faro en Julio de 2020.

Hace 20 años un joven científico llegó a Panamá para investigar un posible cráter de meteorito en Gamboa. Su investigación probó ser tan vanguardista que lo llevó a investigar la geología de Marte.

Bajo la espesa vegetación del bosque que rodea al Canal se esconde una verdad tan antigua que podría tener la respuesta a la pregunta más esencial del ser humano:

¿Cómo se hizo la vida?

El posible hallazgo de un cráter en Gatún quizá albergue parte de la respuesta.

Aun desde antes de entrar en operaciones, el Canal de Panamá ha sido un paritorio de curiosidad científica en muchas áreas de conocimiento, especialmente ambiental.

Robert Stewart fue uno de esos científicos enamorados de Panamá que llegaron por el Canal y se quedaron prendados de su identidad. Fue pionero de los estudios de geología en Panamá que buscaban una ruta para un nuevo canal por Darién en los años sesenta. Estudió el volcán Barú, la geología de la represa sobre el río Bayano y dirigió el estudio de la tierra que sostiene al Puente de Las Américas. Su obsesión por las rocas istmeñas le hizo retener un grupo piedras de las que sospechaba no eran naturales de un área norte del lago Gatún. En los años noventa, bastón en mano, perseveró en su teoría de un impacto celeste al norte de Gamboa.

Veinte años después, un joven nacido en Brooklyn y criado en Fort Laurderdale se cruzaría en el camino de estas rocas. El geólogo Livio Tornabene, por sugerencia de su director de tesis de maestría de la Universidad del Sur de la Florida,  elige estudiar las rocas de Stewart en Panamá en el año 2000.

Livio Tornabene, PHD, es un investigador científico de SETI especialista en geología planetaria y profesor investigador adjunto de la Universidad Western en Ontario, Canadá. Posa frente a imágenes de Marte con el permiso de investigación otorgado por las autoridades panameñas en el año 2000.

¿Cómo empezó esta relación con Panamá?

Mi primer viaje a Panamá fue en 1993. Vine como asistente de la doctora Kathleen Johnson en su estudio del volcán Barú. Fue la primera vez que salí de mi país. Siete años después, mi tesis de maestría me llevaría de vuelta a Panamá, pero con mi propia investigación.

Estoy agradecido de que Jeffrey Ryan, gran geológo químico y supervisor de mi tesis, me preguntó que me interesaba estudiar. Quería estudiar la geología de otros planetas, investigar meteoritos, saber qué nos pueden decir de dónde viene la tierra y de dónde venimos los humanos. El Dr. Brian me llamó a su oficina tres semanas después y me dio una caja de cartón con unas rocas. ¿Quieres estudiar unas rocas “desbaratadas”? Las conseguí en el garaje de un geólogo panameño retirado. Enlisté a mi amigo panameño Tomás Carey y me fui a estudiar lo que llamaríamos “la estructura de Gatún”.  Conocí a Tomás desde la licenciatura en Gainesville y participamos juntos en la expedición de 1993.  El me ayudó a navegar los trámites con el gobierno. Sin él, mi investigación no habría sido igual.

¿Cómo llegó a demostrar que la Estructura de Gatún es un cráter de impacto de un meteorito?

Los que verificaron mi tesis quedaron convencidos que había suficiente evidencia de hecho que la Estructura de Gatún es el sitio de un impacto de un meteorito de hace unos 20 millones de años. La evidencia que buscas es muy dinámica, partículas microscópicas o marcas químicas que persisten bajo el tripe dosel del bosque, un ambiente agresivo y cambiante. Hice mi mejor esfuerzo para estudiar el shock metamórfico en estas rocas y los resultados fueron definitivos, pero ambiguos a la vez. Pudimos reconocer capas de rocas alteradas y datar la edad de la piedra alterada por este impacto. Pero no es demasiado preciso. Lo que intrigaba a Bob Stewart era que estas rocas estaban en un lugar inusual para sus características. Encontramos vidrio dentro de piedra caliza y eso fue grande. El siguiente paso iba a ser técnicas de datación con radioactividad para ubicar mejor los marcadores de tiempo.
Pero en ese momento me inscribí en el programa de doctorado de la Universidad de Knoxville, Tennessee y mi carrera cambió de rumbo hacia Marte.

Sitio del cráter del meteorito en el Lago Gatún.

¿Cómo fue ese enlace para estudiar cráteres en Marte?

La subdisciplina de geología planetaria es muy reciente. Me tocó ser pionero de la investigación de cráteres y lo que pueden explicar de nuestra propia geología. En ese sentido Stewart estaba muy adelantado a su tiempo. Aun en los años sesenta, la comunidad científica pensaba que los impactos en general eran causados por explosiones volcánicas. Pero esta idea de que estos cráteres son evidencia de impactos de asteroides me llevó a participar de las expediciones de la sonda espacial Odisea de Marte en 2001, la exploración de Rovers en 2004 (Spirit y Opportunity), el Orbitador de Reconocimiento de Marte de 2005 entre otras cosas, y eso me abrió las puertas. La Estructura de Gatún me dio un tremendo fondo de conocimiento sobre los cráteres como ventana a nuestra historia.
Tal como el Canal ofrece esa ventana a Panamá.

La Estructura de Gatún está ubicada en N 09º 05’ 58.1”, W 79º 47’ 21.8”, a 10 kilómetros al Oeste Sur Oeste de Gamboa. Está parcialmente inundada, tiene forma casi concéntrica y mide unos 3 km de diámetro. Durante la toma de muestras Tornabene y Carey llamaron a esta roca en medio del lago Gatún, la isla de Livio.

La tecnología que se emplea para estudiar las condiciones de Marte es lo más vanguardista que hay, pero qué desearía que se inventara para obtener más respuestas?

¡Una máquina del tiempo!

Robert Stewart fue un estadounidense enamorado de la geología de Panamá. Estudió muchas de sus rocas y amasó un enorme caudal de ciencia. Stanley Heckadon le dedica un libro a su vida.

¿Cómo nació ese interés tan profundo en la ciencia?

Nací en Brooklyn, pero a los 6 años mi familia se mudó a Florida. Allí no había tantas luces urbanas y por primera vez vi un cielo estrellado en pleno. Esto me despertó preguntas fundamentales y soñé con ser un astrónomo. Le hacía preguntas a mi madre que ella no podía responder; sí, Dios hizo la tierra y los planetas, pero ¿cómo? le preguntaba.  Cuando conocí la geología me fasciné con las historias que pueden contar las rocas y al final pude combinar ambas ciencias.

Ubicación del sitio de estudio de Tornabene.

Con sus ahorros usted pudo financiar su investigación en Panamá. ¿Cree usted que el dinero es el primer obstáculo para los jóvenes que empiezan su carrera científica? ¿Qué les aconsejaría?

Ciertamente el dinero es una parte importante. Aun los científicos más reputados tienen que trabajar duro para conseguir fondos para sus investigaciones. Para tener éxito en la ciencia hay que ser apasionado, aprovechar las oportunidades. Esto puede significar muchos sacrificios, como dejar atrás familia, novias, mudarse lejos de casa.  No se puede ser tímido. Si pueden conocer a los científicos del área que les interesa, lléguenles. Eso me ayudó a cruzar muchas puertas.

Y sobre todo la perseverancia. Deben ser capaces de quedarse con lo que quieren y llevarlo hasta el final. De joven, pensaba que para trabajar en la NASA tenías que ser un genio, venir de Harvard o CalTech. Teniendo que vencer una discapacidad de aprendizaje con la que aún lucho, aprendí que uno tiene que estar dispuesto a poner las horas extra, invertir más tiempo. Todo lo que necesitas es perseverar.

La entrevista con el Dr. Tornabene con El Faro se llevó a cabo en julio de 2020 via zoom.

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