Ballenas en tránsito: el Canal toma medidas para proteger a los cetáceos durante su migración
Cada año, las aguas cálidas del Pacífico panameño se convierten en un corredor vital para cientos de ballenas jorobadas del […]
Cada año, las aguas cálidas del Pacífico panameño se convierten en un corredor vital para cientos de ballenas jorobadas del hemisferio sur, alcanzando su punto máximo entre agosto y noviembre. Estas majestuosas criaturas migran desde la Antártida hasta el golfo de Panamá para reproducirse, dar a luz y amamantar a sus crías, especialmente en áreas como el archipiélago de Las Perlas, a solo 60 kilómetros de la entrada del Canal.

Conscientes de esta interacción entre biodiversidad y comercio marítimo, el Canal de Panamá ha reforzado sus medidas de protección para los cetáceos, recordando a sus clientes la restricción de velocidad estacional en el dispositivo de separación de tráfico (DST) en el acercamiento Pacífico al Canal, en el Golfo de Panamá. Según el Aviso A-23-2025, siguiendo las recomendaciones de la Organización Marítima Internacional, los buques deben navegar a una velocidad no mayor a 10 nudos al norte del paralelo 8°N, del 1 de agosto al 30 de noviembre, coincidiendo con la temporada de mayor presencia de ballenas.
Estas acciones se suman a una estrategia más amplia que incluye la implementación de un sistema de tres Dispositivos de Separación de Tráfico (DST) en el sector Pacifico de las aguas panameñas. Los DST son rutas virtuales que organizan el tráfico marítimo en zonas de alta densidad y sensibilidad ecológica, y podrían reducir hasta en un 95 % las colisiones entre buques y ballenas en el golfo de Panamá, con base en estudios del biólogo marino Héctor Guzmán del Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian (STRI).
El proyecto fue liderado por la Autoridad Marítima de Panamá, con el apoyo de la Autoridad del Canal de Panamá, la Cámara Marítima de Panamá y el STRI, y tiene una historia que refleja el compromiso institucional con la protección ambiental. Su origen se remonta a la tesis de maestría del capitán Fernando Jaén, quien en 2001 propuso la idea de los DST para organizar el tráfico marítimo en aguas panameñas. Años más tarde, con el respaldo de científicos como Guzmán y el impulso de actores clave del sector marítimo, el proyecto fue presentado ante el subcomité de navegación en el año 2013, y aprobado por el Comité de Seguridad de la Organización Marítima Internacional (OMI), donde fue implementado en el año 2014.
Desde entonces, los miles de buques que navegan por el Golfo de Panamá durante agosto y noviembre han sido protagonistas clave en la implementación de estas medidas, junto a sus capitanes y oficiales de navegación. Su trabajo ha sido fundamental para que Panamá se consolide como líder en seguridad marítima y conservación marina.

Además, científicos han identificado más de 1,000 ballenas jorobadas individuales en la región, muchas de ellas avistadas también en Chile, Colombia y la península Antártica, lo que confirma la importancia de Panamá como zona de reproducción.
Estas medidas no solo protegen a los cetáceos, sino que también elevan los estándares de seguridad en la navegación marítima y refuerzan el compromiso del Canal con la sostenibilidad, al reducir los riesgos de accidentes y de contaminación del ambiente. En palabras del capitán Fernando Jaén, uno de los impulsores del proyecto: “Nuestros clientes podrán navegar por aguas más seguras, cuidando el medio ambiente y protegiendo las ballenas.”
Panamá, como líder en el comercio marítimo global, reafirma su rol como custodio de una biodiversidad marina excepcional. La protección de las ballenas es una muestra de cómo la inteligencia institucional, la ciencia y el compromiso ambiental pueden converger para generar beneficios reales para el país y para el planeta.
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