Thomas Christiansen nació en Dinamarca, creció entre dos culturas y construyó una carrera que lo llevó a recorrer algunos de los escenarios más importantes del fútbol europeo. Hoy, sin embargo, su historia también está profundamente ligada a Panamá, el país que representa desde el banquillo y con el que ha compartido algunos de los momentos más significativos de su trayectoria como entrenador.
En conversación con El Faro, Christiansen abre espacio para los recuerdos, las emociones y las experiencias que han marcado su vínculo con el istmo. Entre memorias de una infancia en la que conoció el Canal de Panamá y la responsabilidad de conducir a la Selección Nacional en el escenario más importante del fútbol mundial, el técnico reflexiona sobre liderazgo, disciplina, identidad y pertenencia.
¿Cuál es su origen?
Soy danés de nacimiento. Mi madre es española y mi padre danés. A los 18 años, cuando fiché por el FC Barcelona, decidí cambiar mi nacionalidad y representar a España. Siempre me he sentido muy afortunado de haber crecido con las dos culturas, porque ambas forman parte de quién soy.
¿Cuál es su primer recuerdo del Canal de Panamá?
Fue en los años setenta, cuando vine con mis padres y mi hermana a visitar el Canal de Panamá. Vivíamos aquí en aquella época. Fue increíble ver los barcos de tan cerca.
¿En qué momento de su vida sintió esa conexión profunda con Panamá por primera vez?
Cuando llegué para dirigir a la selección. Desde el primer día sentí el cariño de la gente. Esa conexión fue creciendo con el tiempo y hoy Panamá también es parte de mi vida.
Lugar favorito en Panamá.
Hay muchos sitios en Panamá que me gustan. La variedad de islas, el Casco Antiguo y los pueblos indígenas del país.
Comida favorita panameña.
El arroz con pollo representa muy bien la tradición panameña.
Música panameña favorita.
Las canciones de Rubén Blades. No solo por su música, también por todo lo que representa para Panamá. También me gusta la música de Sech.
Festividad panameña favorita.
Todo el mes de la patria, además en noviembre fue cuando clasificamos para el Mundial del 2026.
¿Cuál es el rasgo más importante de Panamá?
La resiliencia de su gente. Siempre encuentra la manera de salir adelante y competir, sin importar las dificultades.
Algo muy panameño que haga en su día a día.
Vivir el fútbol con la misma pasión que los panameños. Aquí se respira fútbol y, para mí, formar parte de esa pasión ya es parte de mi día a día.
¿Por qué escogió el camino del fútbol?
Porque desde pequeño era lo que más disfrutaba hacer. Nunca lo viví como una obligación; era mi pasión, y tuve la suerte de convertir esa pasión en mi profesión.
Dato impactante del fútbol.
El fútbol te enseña que el talento ayuda, pero la disciplina y el trabajo en equipo son los que realmente marcan la diferencia.
¿Cuál es su moto?
“Uno juega como entrena”.
Mucha gente lo admira ¿A quién admira usted?
Admiro a las personas que mantienen sus valores incluso en los momentos más difíciles. En el fútbol he tenido varios referentes, de cada uno he intentado quedarme con algo, pero si hay una lección que nunca olvido es que el liderazgo se demuestra con el ejemplo.
También admiro mucho a quienes trabajan en silencio, con humildad y constancia para sacar adelante a sus familias y a sus equipos.
