Durante el siglo XIX las potencias de la época se encontraban en pugna sobre cual obtendría los derechos de construir un canal en el istmo centroamericano. Francia, especialmente a partir de la inauguración del Canal de Suez en 1869, era una de las más interesadas en hacer exploraciones para constatar las factibilidades de las rutas a través del istmo. Quizás la más famosa de estas exploraciones surgió a solicitud de Ferdinand Lesseps y la Sociedad Civil del Canal Interoceánico, que él dirigía. En noviembre de 1876 se les encomienda la misión de realizar travesías por la ruta de Darién al teniente Lucien Napoleón Bonaparte Wyse y al ingeniero Armand Reclus.
Luego de explorar varias rutas por el istmo panameño durante seis meses, Wyse y Reclus emitieron informes, mapas y estudios de las áreas recorridas.
Esas exploraciones sirvieron de base para la realización de obras como “Le Canal de Panama, l’ isthme americain : explorations, comparaison des tracés étudiés negociations” de Lucien Bonaparte Wyse; y “Panama et Darien voyages d’exploration (1876-1878)”y “Explorations aux Isthmes de Panama et de Darien, en 1876 , 1877, 1878”. ambos de Armand Reclus. Estos estudios servirían como guía para los primeros ingenieros franceses que llegarían al istmo para emprender la epopeya de sus vidas.
1880: Los ingenieros franceses llegan al istmo
El destino deja en manos de Gastón Blanchet, nacido en Argelia en 1848, la responsabilidad de liderar el primer esfuerzo por crear un canal en el istmo al ser designado ingeniero en jefe de los trabajos de la ruta interoceánica. En sus inicios, los trabajos del canal francés se realizan por una sola compañía, la: Compagnie Couvreux & Hersent. Aquella época se recuerda cómo los tiempos de la “Regie Unique” o “Empresa Única”. Couvreux & Hersent se encargarían de la totalidad de la perforación.
El plan original de trabajo era centrarse durante el primer año en la organización y planificación, para luego lanzarse a las excavaciones. Blanchet era el primero en la cadena de mando, y contaba con el apoyo de Claude Clarenaud, ingeniero de puertos y calzadas; Albert Roux, ingeniero jefe de la sección de minas; Chamberlain Bey, quien ya había laborado con Ferdinand de Lesseps en Suez; Pedro J. Sosa, ingeniero panameño y jefe de inspección técnica y el experimentado Armand Reclus, ejerciendo ahora como agente general con plenos poderes de la Compagnie Universelle du Canal lnteroceanique.
1881: Ingeniería en el trópico
“Blanchet y su equipo de ingenieros exploradores, con sombrero colonial francés, matan lagartos y jaguares a lo largo de los ríos mientras toman las medidas del terreno para levantar los primeros mapas del futuro canal. Desafiando la intemperie y los mosquitos, instalan sus teodolitos en el corazón de la jungla, completando así las informaciones recolectadas por Armand Reclus”. Fragmento de Banville, Marc- Canal Francés, La aventura de los franceses en Panamá. Ediciones Canal Valley, 2012.
Prontamente los franceses se encuentran con el primer escollo: las enfermedades. Habitualmente poco virulentas durante la temporada seca, las fiebres se volvían más intensas con el regreso de las lluvias. El primer ingeniero francés fallece el 25 de julio de 1881. La malaria comenzaba a hacerse sentir.
Aunque la Compañía niegue oficialmente la existencia de las fiebres, decide invertir en la construcción de tres hospitales, entre los que se encontraba el mejor hospital de la región en las laderas del Cerro Ancón: el Hospital Central, que sería manejado por religiosas de la Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul.
Oficialmente 60 empleados de la Compañía pierden la vida en Panamá el primer año. Pero es la muerte de Gastón Blanchet, en noviembre de 1881 que genera alarmas en el istmo: vuelve de una agotadora exploración en el Alto Chagres, regresa enfermo y en unos días la malaria acaba con él.
1882: el esfuerzo francés choca con la dura realidad
Couvreux & Hersent no cuenta con ningún ingeniero con el valor de Blanchet para ocupar su puesto en el istmo. Poco después del inicio oficial de la excavación el 20 de enero de 1882 en Emperador, la empresa francesa subcontrata una compañía estadounidense para el dragado en el Atlántico y en noviembre cede la perforación del lado Pacifico a un consorcio franco-americano. A final de año, la dirección de Couvreux & Hersent anuncia su retirada de Panamá, argumentando que las obras avanzarían más rápidamente sin ellos. Extraoficialmente, todos los reportes de la empresa concluían que era imposible realizar un canal en los plazos establecidos por Ferdinand de Lesseps.
Para septiembre de ese año sucede un fuerte temblor que destruye el edificio de la municipalidad de Panamá, derriba una torre de la catedral y agrieta la sede de la Compañía. Justo después de ese evento, Armand Reclus renuncia a su puesto en la Compañía.
El mapa de 1882: fiel testigo de la epopeya
Es sorprendente el significado que un objeto histórico puede acarrear. Los matices de historia que pueden ser desprendidos de una pieza histórica. Solo nos queda imaginar la sorpresa que se llevó un grupo de canaleros al encontrar en el ático del edificio de la Administración un mapa francés del siglo XIX hecho a mano y con más de 10 metros de extensión. El mapa detalla la cuenca del río Chagres, y contiene información sobre la flora, la fauna e incluso las costumbres de las poblaciones aledañas al río.
Orlando Acosta, en ese entonces coordinador de la memoria histórica del Canal de Panamá, fue uno de los presentes el día en que se encontró el mapa. Nos comparte que “en el año 2007 este grupo multidisciplinario estaba conformado por Ricardo Dormoi, Maricarmen Ameglio, Lorena Riba y mi persona, quienes estábamos encargados de trasladar la bóveda de planos del Canal desde el ático del edificio de la Administración hacia Corozal Oeste” y añade que, “la bóveda de planos del Canal estuvo por muchas décadas en el ático del edificio de la administración. El descubrimiento de este mapa se da en el marco del desarrollo de un guion museográfico para el Centro de Visitantes de Miraflores, específicamente para la sala: El Canal de Panamá un Aporte Universal”.
Acosta dice además que “debido a su antigüedad se optó por trasladar el mapa del Alto Chagres a las instalaciones de la Biblioteca Presidente Roberto F. Chiari donde fue resguardado hasta ahora”.
Sobre su importancia Acosta señala que “este es quizás el registro cartográfico más antiguo con que cuenta el Canal”, y añade, “queremos restaurar y conservar el mapa y también abrir el proceso de restauración al público en general”.
Una primera exposición
El día 14 de diciembre de 2023, en la sala de lectura de la Biblioteca Presidente Roberto F. Chiari, se exhibió, quizás por primera vez en 140 años, el mapa de la cuenca del río Chagres. Estudiantes universitarios, ingenieros, fotógrafos, restauradores y miembros de la Junta Directiva del Canal, entro otros, asistieron al evento.
Entre las curiosidades que el mapa ofrece se pudo apreciar la perfecta caligrafía de las descripciones de las áreas de la cuenca, dibujos de flores y mariposas, y un sello de color rojo con la inscripción “Jules Carrey Ingenieur”, con la fecha 7 de septiembre de 1882 escrita a lápiz a un costado. Curiosamente, esa es la misma fecha en que sucedió el temblor de 1882.
Uno de los asistentes, Manuel Barrelier, ingeniero civil de la Sección de Ingeniería Geotécnica, señaló que “aparentemente el mapa muestra el área del río Chagres desde el poblado de Cruces hacia aguas arriba incluyendo el área donde se encuentra la actual represa Madden en el área de Alhajuela”, y comparte que “estoy sorprendido del detalle y los colores del mapa. El mapa podría estar relacionado con la expedición francesa que vino a estudiar el sismo del 7 de septiembre de 1882”.
La restauración de una memoria del mundo
“Cuando lo fuimos desenrollando, el estado de conservación del mapa, tan consolidado, me sorprendió…también el hecho de que el mapa está hecho a mano, no hay técnica de impresión” señala Mario Alvarado, jefe del Laboratorio de Conservación y Restauración de los Archivos Nacionales de Panamá. Añade que “lo maravilloso de este plano es que, incluso al contar con muchos años, posee un buen nivel de conservación ya que la calidad del papel de esa época era excepcional”.
Sobre los detalles que destacan a esta pieza única, Mario nos comenta que “hay detalles como dibujos de flores y figuritas de la época que quizás fueron añadidas con el pasar de los años”. La tela le servía de soporte al mapa, específicamente, para poder enrollarlo y transportarlo por los ingenieros, pero ahora mismo presenta símbolos de degrado y presencia de hongos”. La parte más difícil será recuperar la planeidad del mapa, eliminar las ondulaciones y los pliegues. Creo que eso sería los más complejo del proceso de restauración”.
Sobre el proceso al que se someterá el mapa para restaurarlo y luego exhibirlo, Mario nos comenta que “el primer paso será remover la tela que le da soporte al mapa. Seguiría consolidar cada grieta con material libre de ácido y tratar de matar la afectación ya causada por la acidez. Luego, hacer un estudio de cada área faltante del mapa para luego consolidarlas con pulpa de celulosa vegetal”.
El mapa de la cuenca del río Chagres es una prueba tangible de ese primer esfuerzo humano por moldear la geografía del istmo. Solo nos queda imaginar las tertulias que a su alrededor tuvieron ingenieros de la talla de Armand Reclus, Pedro Sosa y Gaston Blanchet. Probablemente fue utilizado por una gran cantidad de ingenieros, entre ellos Philippe-Jean Bunau-Varilla. Es un objeto por el que confluyen los miles de documentos del canal francés con que cuenta la biblioteca del Canal, así como los teodolitos, brújulas, niveles y otros objetos históricos de ese periodo que están allí resguardados hasta el día de hoy. En este momento, el personal de la Unidad de Memoria Histórica se encuentra recopilando información sobre el esfuerzo francés de esos años para tener una mejor idea de cómo fue el proceso de creación del mapa.
Una vez esté restaurado, el mapa será también digitalizado para facilitar su uso y conservación.