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Ciencia, estrategia y compromiso, las claves del Canal ante un nuevo El Niño.

El Canal de Panamá vive un momento poco común, una especie de bonanza hídrica. Después de un 2025 generoso en lluvias, la temporada seca de 2026 sorprendió con precipitaciones atípicas que elevaron los niveles de los lagos Gatún y Alhajuela muy por encima de su comportamiento histórico. Sería un escenario ideal de no ser porque, desde los principales centros de predicción climática, empiezan a llegar señales preocupantes: El Niño podría estar de vuelta.

Todo indica que esta anomalía climática, con las repercusiones que trae consigo, podría sentirse con fuerza en el segundo semestre de 2026. Ante ese panorama, los especialistas del Canal no han perdido tiempo y ya ejecutan una serie de acciones anticipadas para afrontar el reto con la mayor eficiencia.

Siempre vigilantes

Si algo caracteriza al Canal es su constante vigilancia y recolección de datos. Durante décadas ha monitoreado celosamente el comportamiento del clima en la cuenca hidrográfica, generando una base de información invaluable. Estos datos alimentan diversos modelos climatológicos que permiten proyectar cómo podría comportarse la Cuenca bajo distintos escenarios, según la intensidad con la que llegue a presentarse el fenómeno de El Niño.

Gloria Arrocha, meteoróloga del Canal de Panamá, considera que la información recopilada durante todos estos años, combinada con el uso de nuevas tecnologías, es clave en el proceso de preparación que ya está en marcha. “Entender cómo nos afectaría es fundamental, y estos pronósticos, aunque no sean perfectos o exactos, ya nos van alertando y nos permiten tomar las acciones necesarias para afrontar la situación”, aseguró.

En este esfuerzo, el Canal también mantiene procesos colaborativos con entidades nacionales, como el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA), y con organismos internacionales con los que intercambia información. Este trabajo conjunto permite realizar modelaciones climáticas con datos más completos y de mejor calidad.

Las primeras acciones

El pasado mes de febrero se convirtió en el más lluvioso desde que se tienen registros (1950). Como resultado de estas precipitaciones excepcionales, sumadas a las lluvias caídas durante la temporada seca, los lagos del Canal alcanzaron niveles tan favorables que no fue necesario aplicar regulaciones de calado ni otras medidas usuales para esta época del año.

No obstante, el Canal no ha dejado de priorizar el uso responsable del recurso hídrico. Ayax Murillo, gerente de Hidrología del Canal de Panamá, explicó que, pese a la bonanza actual, se mantiene una estrategia operativa enfocada en optimizar el consumo de agua sin comprometer su calidad. Recordó también, que los lagos no solo sostienen las operaciones canaleras, sino que almacenan el agua con la que se abastece a más de la mitad de la población, por lo que la eficiencia sigue siendo una prioridad permanente.

Ante la creciente posibilidad de que el fenómeno de El Niño se manifieste durante el segundo semestre de 2026, el ahorro de agua se vuelve aún más esencial. Por ello, desde diciembre pasado se han puesto en marcha medidas que forman parte de la estrategia hídrica operativa y que están orientadas a reducir el consumo en las esclusas. Estas acciones han permitido economizar aproximadamente 1,200 millones de litros de agua por día, detalló Murillo.

Los recuerdos del último Niño.

La última vez que enfrentamos un fenómeno de El Niño, su impacto fue contundente. Durante el periodo 2023–2024, la sequía alcanzó tal magnitud que el Canal, además de aplicar los habituales ajustes de calado propios de la temporada seca, se vio obligado a restringir el número de tránsitos diarios, una medida sin precedentes en la historia de la vía interoceánica.

Sin embargo, más allá de las afectaciones, El Niño dejó valiosas lecciones. Su amenaza puso a prueba el ingenio y la capacidad de adaptación del trabajador canalero. De ese desafío emergió una estrategia operativa, hídrica y financiera que permitió mantener la operación del Canal y los aportes al Estado, sin comprometer el abastecimiento de agua para la población.

“Comprendimos que el agua no es solo un elemento natural, sino un recurso estratégico para el país”, aseguró Murillo, al recordar que estas experiencias fortalecieron los conocimientos acumulados por la organización a lo largo de los años y hoy alimentan la preparación ante este nuevo reto.

Y es que, de manera sostenida, continúan las señales de alerta. Berta Alicia Olmedo, subdirectora del IMHPA, explicó que ante la inminencia del fenómeno ya han establecido contacto con diversas organizaciones, empresas y gremios cuya actividad depende directamente de la disponibilidad de agua, con el fin de proporcionarles información actualizada que les permita prepararse de la mejor manera posible.

Asimismo, destacó la importancia de que el país cuente con una institución como el IMHPA. Su rol como organismo encargado de analizar y compartir información climática en tiempo real resulta esencial para garantizar una preparación y respuesta organizada en cada uno de los sectores que podrían verse afectados, subrayó.

Como una de las instituciones directamente involucradas, el Canal mantiene su preparación activa, perfeccionando estrategias y fortaleciendo la vigilancia sobre cada señal que ofrece el clima. Pero, sobre todo, reafirma su compromiso de trabajar hombro a hombro con otras entidades, porque enfrentar este desafío no es solo una tarea técnica: es un esfuerzo colectivo por proteger el agua, garantizar el futuro y honrar la responsabilidad que el país ha depositado en esta vía interoceánica.

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